Me quedé dormido, cerca de las 930 pm llamaron a mi casa y mi hermano me despertó. Me dijo te llama una flaca, me quedé sorprendido ya que nadie me suele llamar a mi casa.
Contesté el teléfono somnoliento.
- Aló
- Hola!
- ¿Quién es?
- Soy Mónica…
- ¿Mónica? ¿Qué pasó? ¿Todo bien?
- Sí, te llamaba para ver si hacíamos algo…
- Define algo…
- No sé hoy es el día del Pisco Sour, derrepente podemos salir a tomar uno.
- Puede ser. ¿A qué hora?
- Ahorita, dame el alcance en el Bolivar.
- ¿El del Centro de Lima?
- Sí
- Ok bye
- Bye
Colgué el teléfono, me recosté en mi cama vi mi nextel y tenía 10 alertas en fila… me recosté unos minutos más, me levanté, cogí la toalla y me metí a darme un duchazo. Seleccioné la ropa que me iba a poner, me vestí, me despedí de mis padres y salí al encuentro de un taxi.
Cuando estaba en camino, comencé a repasar la conversación con Mónica y me parecía raras algunas cosas, por ejemplo, lo último que supe de ella fue que había regresado con su enamorado (el facebook siempre ayuda a confirmar esos detalles), y no entendía por qué me había llamado.
Llegué al Hotel y como sospechaba estaba repleto, alerté a Mónica y salió a mi encuentro. Estaba muy simpática. Me llevó a la mesa de sus amigas, me presentó una a una y comenzamos a tomar unos Piscos Sours. A medida que íbamos tomando, la veía más simpática y amena, no era cariñosa conmigo, pero tenía sus detalles. Llamé a unos amigos para que fueran. Estos llegaron y comenzaron los problemas.
Uno de mis amigos se mostró interesado en Mónica, ella era cortés con él a tal punto que las cosas llegaron a mal interpretarse, por mi parte y por parte de mi amigo. Luego de varios Piscos Sours, decidimos salir a bailar. Terminamos en una discoteca de la Calle de las Pizzas, el motivo es aún desconocido.
Llegamos y comenzamos a tomar unas chelas, Mónica estaba alegre al igual que yo. Estuvimos bailando un rato, nos divertimos mucho. Mi amigo Leo se acercó a Mónica y se la jaló a bailar, me sentía un tanto incomodo. Leo no sabía nada de lo que había pasado entre nosotros dos y bueno decidió actuar. Minutos más tarde veo a Leo besando a Mónica y esta se quedó atónica, 5 minutos más tarde estábamos en un taxi camino a su casa.
Le pregunté a Mónica que había pasado y esta me dijo que no sabía, le pregunté por qué había salido conmigo y no con su enamorado y me dijo que estaban peleados. Sus ojos se pusieron llorosos, su voz se entrecortó.
Me acerqué a ella, la abracé y esta comenzó a llorar… me dijo que la disculpe, que su enamorado era un idiota, que iba a terminar con él y que espera que no sea muy tarde para retomar lo nuestro.
La respuesta fue simple, llegamos a su casa, la dejé en la puerta de su casa, esperé que abriera la puerta y no nos despedimos como siempre. Esta vez no hubo contacto visual, esta vez no hubo miradas,volteadas de cara, ni busquedas de labios, esta vez solo hubo un beso en la mejilla, una camita rápida pero larga al taxi, volteé y la vi parada en la puerta de su casa, con la cabeza baja.
Esta vez fue mi "revancha".
lunes, 8 de febrero de 2010
En mi mismo
Son las 430 pm del día sábado 6 de febrero, me encuentro tirado en mi cama, mis amigos me han llamado, Marianna también. Me pareció raro no tener ningún plan para este día.
Con Marianna hemos conversado todos los días desde que se fue a Piura, la he notado muy conectada conmigo, me llama, me dice que me extraña, todos los días encuentro un mail de ella en mi bandeja de entrada al momento de llegar al trabajo.
Sus papas me llamaron el día de hoy, me preguntaron si iba a ir a Asia este fin de semana, contesté que no. Su mamá muy cortésmente me ha ofrecido su casa para quedarme a dormir, creo que más que nada es un afán proteccionista hacia su hija y procurar que no me “vaya por allí”.
Son las 445 pm y solo atino a escribir esto:
El sol está radiante, el día húmedo…
mis huesos me duelen… mi corazón late despacio…
mi respiración es pausada… mi alma está tranquila…
el maldito aparato suena y suena…
me siento adormecido, me siento tranquilo…
mi respiración se agita y tengo la necesidad de saltar de la cama…
cojo mi libro preferido paso las hojas y no logro concentrarme…
tengo trabajo pendiente y solo pienso en ti…
me habré “enganchado”, me habré ilusionado…
siento la lengua seca, mis manos adormecidas y un profundo cansancio.
Con Marianna hemos conversado todos los días desde que se fue a Piura, la he notado muy conectada conmigo, me llama, me dice que me extraña, todos los días encuentro un mail de ella en mi bandeja de entrada al momento de llegar al trabajo.
Sus papas me llamaron el día de hoy, me preguntaron si iba a ir a Asia este fin de semana, contesté que no. Su mamá muy cortésmente me ha ofrecido su casa para quedarme a dormir, creo que más que nada es un afán proteccionista hacia su hija y procurar que no me “vaya por allí”.
Son las 445 pm y solo atino a escribir esto:
El sol está radiante, el día húmedo…
mis huesos me duelen… mi corazón late despacio…
mi respiración es pausada… mi alma está tranquila…
el maldito aparato suena y suena…
me siento adormecido, me siento tranquilo…
mi respiración se agita y tengo la necesidad de saltar de la cama…
cojo mi libro preferido paso las hojas y no logro concentrarme…
tengo trabajo pendiente y solo pienso en ti…
me habré “enganchado”, me habré ilusionado…
siento la lengua seca, mis manos adormecidas y un profundo cansancio.
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sábado, 6 de febrero de 2010
¿El último caballero?
Han pasado muchas cosas desde que estoy soltero y desde que decidí hacer este blog. He pasado por cosas bonitas, cosas feas, cosas tórridas, cosas efímeras y quiméricas, no obstante aún estoy en el momento en el cuál no me arrepiento de ninguna.
El motivo de este post no es contar qué es lo que me está pasando en un día en especial, el motivo de esta entrada está referida a las actitudes que tomo con las chicas y cómo muchas veces estas mal interpretan estas.
Tenía más o menos 7 años cuando un día mi madre y yo caminábamos por la Calle Bolognesi de Trujillo e íbamos rumbo a la academia Beredson. Habíamos salido del Hotel de Turistas y nos dirigíamos allí para competir. Yo nadaba en la Acuática de Chiclayo y tenían muy buena empatía con los de Trujillo así que unas veces íbamos nosotros otras veces iban ellos. Esa era mi 4 vez que iba a Trujillo y recuerdo bien ese viaje porque fue la primera vez que gané una medalla de oro.
Bueno tenía 7 años y estábamos como a 5 o 6 cuadras de la academia, mi madre dejó de caminar hacia el lado de la pista y me dijo que los caballeros debían de caminar siempre para el lado de la pista y las damas hacia el lado de la pared. Me dijo que ya estaba grande y que era hora que comience a comportarme como un “caballerito”, me instruyó bien junto con mi padre. Me enseñaron a saludar siempre con un buen apretón de manos, a mirar siempre a los ojos, a que las damas siempre pidan primero, a retirar el asiento de la silla de la fémina que me acompañe, a bajar y ayudar a bajar del auto a la chica, a abrirle la puerta del carro y tantas cosas más.
Esta lección creo yo que la aprendí muy bien, mis amigas en el colegio y en la universidad siempre decían que era un caballerito, muchas de ellas pensaban que era para impresionarlas y se incomodaban, otras pensaban que estaba buscando algo con ellas y no se incomodaban, por el contrario me incomodaban a mí con los comentarios que hacían entre ellas y finalmente yo era el típico “jilerito” que quería con todas. Esto me trajo muchas ventajas y desventajas cuando pasé por el “lado oscuro”.
Hoy en día sigo haciendo eso, pero aún no logro determinar el grado en el cual debo hacerlo. Muchas chicas se confunden con esto, otras tantas salen despavoridas. Qué es lo que está pasando, ¿soy el último que practica eso?, soy tan anticuado que ya pasó de moda.
Bueno en fin no lo sé … otra tarea para resolver.
El motivo de este post no es contar qué es lo que me está pasando en un día en especial, el motivo de esta entrada está referida a las actitudes que tomo con las chicas y cómo muchas veces estas mal interpretan estas.
Tenía más o menos 7 años cuando un día mi madre y yo caminábamos por la Calle Bolognesi de Trujillo e íbamos rumbo a la academia Beredson. Habíamos salido del Hotel de Turistas y nos dirigíamos allí para competir. Yo nadaba en la Acuática de Chiclayo y tenían muy buena empatía con los de Trujillo así que unas veces íbamos nosotros otras veces iban ellos. Esa era mi 4 vez que iba a Trujillo y recuerdo bien ese viaje porque fue la primera vez que gané una medalla de oro.
Bueno tenía 7 años y estábamos como a 5 o 6 cuadras de la academia, mi madre dejó de caminar hacia el lado de la pista y me dijo que los caballeros debían de caminar siempre para el lado de la pista y las damas hacia el lado de la pared. Me dijo que ya estaba grande y que era hora que comience a comportarme como un “caballerito”, me instruyó bien junto con mi padre. Me enseñaron a saludar siempre con un buen apretón de manos, a mirar siempre a los ojos, a que las damas siempre pidan primero, a retirar el asiento de la silla de la fémina que me acompañe, a bajar y ayudar a bajar del auto a la chica, a abrirle la puerta del carro y tantas cosas más.
Esta lección creo yo que la aprendí muy bien, mis amigas en el colegio y en la universidad siempre decían que era un caballerito, muchas de ellas pensaban que era para impresionarlas y se incomodaban, otras pensaban que estaba buscando algo con ellas y no se incomodaban, por el contrario me incomodaban a mí con los comentarios que hacían entre ellas y finalmente yo era el típico “jilerito” que quería con todas. Esto me trajo muchas ventajas y desventajas cuando pasé por el “lado oscuro”.
Hoy en día sigo haciendo eso, pero aún no logro determinar el grado en el cual debo hacerlo. Muchas chicas se confunden con esto, otras tantas salen despavoridas. Qué es lo que está pasando, ¿soy el último que practica eso?, soy tan anticuado que ya pasó de moda.
Bueno en fin no lo sé … otra tarea para resolver.
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viernes, 5 de febrero de 2010
Día de Miercoles
El día miércoles llamé a Marianna quedamos para ir a tomar helados e ir al cine. Llegó en su auto a mi oficina. Fuimos a 4d de Salaverry, pedí un helado “light” (pueden burlarse, pero me están poniendo a dieta) y Marianna pidió un café. Estabamos conversando amenamente de las cosas que estábamos haciendo cada quien por su lado y sobre mi trabajo y el de ella.
Todo iba saliendo bien hasta que agarré su mano e intenté besarla … al intentar hacer esto, Marianna me vio y se alejó. Mi cara fue de mucha sorpresa.
No entiendo hasta ahora que es lo que pasa. Cuando subí a su auto nos besamos y todo fue normal y ahora que hay más personas o estamos en un lugar público no quiere hacerlo. Me parece ilógico ya que ella al día siguiente cuando preparé el desayuno y todo, todo seguía normal es más nos besamos delante de sus viejos y todo.
Bueno, increpé que es lo que pasaba y me dijo que la estaba abrumando (qué miércoles pasa conmigo, no soy un buen “jileo” o qué, segunda vez que me dicen lo mismo)
En fin, comenzamos a discutir fuertemente por esto, Marianna me dijo que le gusto mucho, que no quiere nada serio, pero que tiene miedo, me dijo que tiene miedo porque soy atento con ella, que soy bueno con su familia, que sus viejos me han agarrado cariño y que lo mejor es que nos alejemos.
Si yo sé lo que piensan increíble, por qué te encuentras a tantas locas, o me estas webiando, en un principio pensé lo mismo. Pensé que estaba haciéndome una broma pesada, todo cambió cuando pidió la cuenta.
Pagué la cuenta (mi helado se había quedado a la mitad), subimos a su auto y bajamos a la playa a conversar, prendí un cigarro y vimos un poco del atardecer. Recordamos cuan chévere lo hemos pasado, nos agarramos de la mano y nos volvimos a besar.
Una vez que pasó todo esto, subimos y fuimos a comer algo. Cuando terminamos de comer, ella me dijo que la pasaba muy bien conmigo, que era lindo, que le atraía físicamente, que le parecía divertido, caballeroso, inteligente, interesante y que le gustaría estar conmigo, pero que no le gustaría engancharse con nadie. Que en este momento ella estaba pasando por un muy buen momento profesional, que le estaban proponiendo un buen trabajo fuera de Lima, que tenía que ir de viaje y que no iba a regresar y que no pensaba perder la oportunidad, que el tener enamorado en Lima o el engancharse conmigo iba a ser una distracción para ella.
Le pregunté a donde iba y me contestó que a Piura, que iba a trabajar allí por un buen tiempo en un nuevo proyecto, que era una muy buena oportunidad laboral y que no quería perderla. Pensaba dejar la U pendiente por un tiempo. Aún soy joven y no me falta mucho para sacar el título así que normal. Creo que debo arriesgarme.
La tomé de la mano, le di un beso en la frente y le pregunte cuando se iba, me dijo que se iba el jueves en el vuelo de las 3 am.
Le dije que era tiempo de ir a su casa a sacar sus cosas, que yo la llevaba al aeropuerto y que contara siempre conmigo. Piura solo está a unas cuantas horas en avión y a una noche por bus. Fuimos a su casa, su mamá me dijo si sabía que pasaba, todos estaban tristes, parecía que veían como su "conejita" se iba de la casa.
Fui a dejar a Marianna al aeropuerto a eso de las 0000 del jueves, llegamos y era muy temprano, tomamos café, conversamos y me dijo que porqué le hacía las cosas más difíciles. Le dije que le hacía las cosas simples, que yo la apoyaba y que en ese momento estaba allí como amigo, no como otra cosa. Me dio un beso en la mejilla y nada más.
Llegó la hora que pase a la sala de embarque, nos despedimos con un beso en la mejilla, me agradeció y nada más.
Manejé el auto de mi madre de regreso a casa pensé en ella. Llegué a mi cama, di varias vueltas en el colchón, hasta que casi dos horas después Marianna llamó diciendo que había llegado bien.
Solo pongo…
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y Yo no sé mañana...
p.s. Marianna había recibido la propuesta una semana antes, es por eso que la sentía distante.
Todo iba saliendo bien hasta que agarré su mano e intenté besarla … al intentar hacer esto, Marianna me vio y se alejó. Mi cara fue de mucha sorpresa.
No entiendo hasta ahora que es lo que pasa. Cuando subí a su auto nos besamos y todo fue normal y ahora que hay más personas o estamos en un lugar público no quiere hacerlo. Me parece ilógico ya que ella al día siguiente cuando preparé el desayuno y todo, todo seguía normal es más nos besamos delante de sus viejos y todo.
Bueno, increpé que es lo que pasaba y me dijo que la estaba abrumando (qué miércoles pasa conmigo, no soy un buen “jileo” o qué, segunda vez que me dicen lo mismo)
En fin, comenzamos a discutir fuertemente por esto, Marianna me dijo que le gusto mucho, que no quiere nada serio, pero que tiene miedo, me dijo que tiene miedo porque soy atento con ella, que soy bueno con su familia, que sus viejos me han agarrado cariño y que lo mejor es que nos alejemos.
Si yo sé lo que piensan increíble, por qué te encuentras a tantas locas, o me estas webiando, en un principio pensé lo mismo. Pensé que estaba haciéndome una broma pesada, todo cambió cuando pidió la cuenta.
Pagué la cuenta (mi helado se había quedado a la mitad), subimos a su auto y bajamos a la playa a conversar, prendí un cigarro y vimos un poco del atardecer. Recordamos cuan chévere lo hemos pasado, nos agarramos de la mano y nos volvimos a besar.
Una vez que pasó todo esto, subimos y fuimos a comer algo. Cuando terminamos de comer, ella me dijo que la pasaba muy bien conmigo, que era lindo, que le atraía físicamente, que le parecía divertido, caballeroso, inteligente, interesante y que le gustaría estar conmigo, pero que no le gustaría engancharse con nadie. Que en este momento ella estaba pasando por un muy buen momento profesional, que le estaban proponiendo un buen trabajo fuera de Lima, que tenía que ir de viaje y que no iba a regresar y que no pensaba perder la oportunidad, que el tener enamorado en Lima o el engancharse conmigo iba a ser una distracción para ella.
Le pregunté a donde iba y me contestó que a Piura, que iba a trabajar allí por un buen tiempo en un nuevo proyecto, que era una muy buena oportunidad laboral y que no quería perderla. Pensaba dejar la U pendiente por un tiempo. Aún soy joven y no me falta mucho para sacar el título así que normal. Creo que debo arriesgarme.
La tomé de la mano, le di un beso en la frente y le pregunte cuando se iba, me dijo que se iba el jueves en el vuelo de las 3 am.
Le dije que era tiempo de ir a su casa a sacar sus cosas, que yo la llevaba al aeropuerto y que contara siempre conmigo. Piura solo está a unas cuantas horas en avión y a una noche por bus. Fuimos a su casa, su mamá me dijo si sabía que pasaba, todos estaban tristes, parecía que veían como su "conejita" se iba de la casa.
Fui a dejar a Marianna al aeropuerto a eso de las 0000 del jueves, llegamos y era muy temprano, tomamos café, conversamos y me dijo que porqué le hacía las cosas más difíciles. Le dije que le hacía las cosas simples, que yo la apoyaba y que en ese momento estaba allí como amigo, no como otra cosa. Me dio un beso en la mejilla y nada más.
Llegó la hora que pase a la sala de embarque, nos despedimos con un beso en la mejilla, me agradeció y nada más.
Manejé el auto de mi madre de regreso a casa pensé en ella. Llegué a mi cama, di varias vueltas en el colchón, hasta que casi dos horas después Marianna llamó diciendo que había llegado bien.
Solo pongo…
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y Yo no sé mañana...
p.s. Marianna había recibido la propuesta una semana antes, es por eso que la sentía distante.
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jueves, 4 de febrero de 2010
Vamos a Calentar el sol
Luego de andar pensando en las maldiciones, de pensar en Marianna y todas las ex, decidí salir el sábado 30 de enero a Asia.
Esta vez no hubo quien me despertara para tomar desayuno, quien me invitara a su casa ni nada. Extrañaba a Marianna increíblemente. Estando en medio de mi melancolía me llamó Ericka. Decidí aceptar su llamada porque estaba un tanto triste y necesitaba distraerme.
Fue muy directa, me dijo que la vez pasada a pesar de haberla dejado en el hotel y que me había dicho que no me quería ver se sentía sola y se sentía triste, que necesitaba conversar con alguien.
Accedí a que vaya a mi encuentro, conversamos sobre sus problemas, me contó que es lo que había pasado en su casa, me contó sobre la salud deteriorada de su abuela y cuanto le preocupaba esto.
Estábamos en el Bar de Jack Daniel´s de Asia, un lugar demasiado visible, nada íntimo, lo que buscaba con esto era no pecar. Pasamos unas tres horas conversando y tomando, todo iba bien, no había contacto físico ni nada. Eran cerca de las 2 am y Ericka me dijo para ir a la Huaca, decidimos enrumbarnos allí y cuando pasamos por la cola, me encontré con Marianna, agarrada de la mano de un pata, fumando un cigarro y notablemente ebria. Me puse súper celoso, Marianna se dio cuenta de esto y me llamó.
- Eres un celoso de porquería.
- No nada que ver Marianna, todo bien.
- ¿No vas a preguntar quién es?
- No Marianna, es tu roche.
- Es mi primo, estoy muy tomada, me puedes llevar a mi casa.
- Sí, no te preocupes.
Ericka, me veía con una cara muy mortificada, me dijo que ella de todas formas iba a entar a la discoteca y entendía lo que tenía que hacer, se despidió con un beso en la mejilla y se alejó.
Cogí de la mano a Marianna, ella se recostó en mi hombro y me besó una mejilla.
- ¿Por qué siempre tienes que ser mi súper héroe?
- ¿Qué dices Marianna?
- Siempre llegas cuando te necesito, o cuando estoy aburrida.
- Estas exagerando las cosas.
- Sí puede ser, pero te quiero ver así.
Caminamos hacia su casa, cuando estábamos en la puerta de su casa, su mamá me vio y me saludó, había demasiada gente y me dijo para irnos a caminar a la orilla del mar.
Llevamos unas cervezas, cigarros y dos pareos, llegamos a la orilla, nos sentamos, conversamos sobre cosas tontas. Su estado etílico fue disminuyendo y con este su cariño también. Finalmente yo era el que estaba cariñoso y ella la parca.
La tomé de la mano me dirigí hacia ella, le di un beso en el cachete, luego fui acercándome hacia ella y nos besamos.
- ¿Qué haces?
- Algo que debí hacer hace mucho tiempo Marianna.
- Me gustas mucho.
- Tu también, pero ya no es lo mismo.
- ¿De qué hablas?
- Eres un chico lindo, me gustas mucho pero tienes razón, yo tampoco quiero algo formal.
- Entonces …
- Deja las cosas como están, hay que seguir viéndonos y nada más.
Me parecía perfecto, era lo que buscaba, no obstante algo me parecía mal. Seguimos conversando, besándonos y viendo el mar. Tomamos unas cervezas más, nos embriagamos y las cosas comenzaron a calentarse. Hubo un momento en el cual casi hervíamos, no obstante me comporte como un caballero. Me paré y me metí al mar con todo y ropa.
Comenzó a reírse cuando llegué y me dijo que ya era hora de ir a su casa. Cuando llegué todos preguntaron qué había pasado, conté la historia un poco distorsionada. Ya era tarde y decidí aceptar la invitación a quedarme a dormir en su casa. Marianna pidió permiso para quedarme a dormir en su cuarto sin que yo supiera, cuando su mamá trajo el sleeping y me llevó al cuarto de Marianna quedé atónito, sonrientemente dijo pórtense bien que hay gente.
Estuvimos con Marianna tirados en el piso de su cuarto y nos quedamos dormidos encima del sleeping, nos dimos un beso de buenas noches y al día siguiente cuando desperté encontré sus rulos rubios y su lindo perfil cerca de mí. Me desperté, todos estaban durmiendo, fui a hacer compras y preparé el desayuno.
A raíz de ese día las cosas con Marianna cambiaron mucho, no somos amigos pero tampoco somos nada serio.
Esta vez no hubo quien me despertara para tomar desayuno, quien me invitara a su casa ni nada. Extrañaba a Marianna increíblemente. Estando en medio de mi melancolía me llamó Ericka. Decidí aceptar su llamada porque estaba un tanto triste y necesitaba distraerme.
Fue muy directa, me dijo que la vez pasada a pesar de haberla dejado en el hotel y que me había dicho que no me quería ver se sentía sola y se sentía triste, que necesitaba conversar con alguien.
Accedí a que vaya a mi encuentro, conversamos sobre sus problemas, me contó que es lo que había pasado en su casa, me contó sobre la salud deteriorada de su abuela y cuanto le preocupaba esto.
Estábamos en el Bar de Jack Daniel´s de Asia, un lugar demasiado visible, nada íntimo, lo que buscaba con esto era no pecar. Pasamos unas tres horas conversando y tomando, todo iba bien, no había contacto físico ni nada. Eran cerca de las 2 am y Ericka me dijo para ir a la Huaca, decidimos enrumbarnos allí y cuando pasamos por la cola, me encontré con Marianna, agarrada de la mano de un pata, fumando un cigarro y notablemente ebria. Me puse súper celoso, Marianna se dio cuenta de esto y me llamó.
- Eres un celoso de porquería.
- No nada que ver Marianna, todo bien.
- ¿No vas a preguntar quién es?
- No Marianna, es tu roche.
- Es mi primo, estoy muy tomada, me puedes llevar a mi casa.
- Sí, no te preocupes.
Ericka, me veía con una cara muy mortificada, me dijo que ella de todas formas iba a entar a la discoteca y entendía lo que tenía que hacer, se despidió con un beso en la mejilla y se alejó.
Cogí de la mano a Marianna, ella se recostó en mi hombro y me besó una mejilla.
- ¿Por qué siempre tienes que ser mi súper héroe?
- ¿Qué dices Marianna?
- Siempre llegas cuando te necesito, o cuando estoy aburrida.
- Estas exagerando las cosas.
- Sí puede ser, pero te quiero ver así.
Caminamos hacia su casa, cuando estábamos en la puerta de su casa, su mamá me vio y me saludó, había demasiada gente y me dijo para irnos a caminar a la orilla del mar.
Llevamos unas cervezas, cigarros y dos pareos, llegamos a la orilla, nos sentamos, conversamos sobre cosas tontas. Su estado etílico fue disminuyendo y con este su cariño también. Finalmente yo era el que estaba cariñoso y ella la parca.
La tomé de la mano me dirigí hacia ella, le di un beso en el cachete, luego fui acercándome hacia ella y nos besamos.
- ¿Qué haces?
- Algo que debí hacer hace mucho tiempo Marianna.
- Me gustas mucho.
- Tu también, pero ya no es lo mismo.
- ¿De qué hablas?
- Eres un chico lindo, me gustas mucho pero tienes razón, yo tampoco quiero algo formal.
- Entonces …
- Deja las cosas como están, hay que seguir viéndonos y nada más.
Me parecía perfecto, era lo que buscaba, no obstante algo me parecía mal. Seguimos conversando, besándonos y viendo el mar. Tomamos unas cervezas más, nos embriagamos y las cosas comenzaron a calentarse. Hubo un momento en el cual casi hervíamos, no obstante me comporte como un caballero. Me paré y me metí al mar con todo y ropa.
Comenzó a reírse cuando llegué y me dijo que ya era hora de ir a su casa. Cuando llegué todos preguntaron qué había pasado, conté la historia un poco distorsionada. Ya era tarde y decidí aceptar la invitación a quedarme a dormir en su casa. Marianna pidió permiso para quedarme a dormir en su cuarto sin que yo supiera, cuando su mamá trajo el sleeping y me llevó al cuarto de Marianna quedé atónito, sonrientemente dijo pórtense bien que hay gente.
Estuvimos con Marianna tirados en el piso de su cuarto y nos quedamos dormidos encima del sleeping, nos dimos un beso de buenas noches y al día siguiente cuando desperté encontré sus rulos rubios y su lindo perfil cerca de mí. Me desperté, todos estaban durmiendo, fui a hacer compras y preparé el desayuno.
A raíz de ese día las cosas con Marianna cambiaron mucho, no somos amigos pero tampoco somos nada serio.
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martes, 2 de febrero de 2010
Maldición quiromántica
Sé que muchos van a decir que esto se parece mucho a lo que alguna vez publicó Renato Cisneros, es verdad pero ante lo sucedido con Marianna, Mónica, Karla, Melissa, etc. Comencé a preguntarme ciertas cosas.
Era la primavera del 2002, estaba en quinto año de secundaria y todos nos moríamos por saber que nos deparaba el futuro… estaba yo en todas las movidas de saber a quién llevar a la fiesta de promo, que chica era la más linda y escoger a la enamorada.
Había un profesor que tenía la fama de ser un sabelotodo y tener poderes psíquicos y el arte de poder leer las manos, cartas, poder contactar con muertos y tantas cosas más… todos se morían porque él les lea las manos, les lea las cartas, contacte a sus espíritus y les diga algo, las chicas hacían cola y sacaban buenas notas para ver si lo hacía en recompensa de una buena nota en filosofía. Siempre fui un tanto escéptico pero ante la insistencia de mis amigos y como veía que todos hacían eso decidí probar suerte.
Estaba a punto de entrar a entrenar y encontré al profe, le dije profe léame la mano! Asombrosamente aceptó, pero de sus labios salió una frase cruel: Tú no amas a nadie, solo te amas a ti y nunca vas a llegar a amar a nadie más…
Le dije porqué decía eso y me dijo que era mi naturaleza, que mi ego era tan grande que no iba permitirme amar a nadie más.
Años después hoy estando en el 2010, me pregunto si que lo que dijo es verdad, si me encuentro incapacitado de amar a alguien, si realmente nunca voy a amar a alguien o si solo fue una barrabasada de un viejo gruñón que dijo eso solo porque le pedí que me leyera la mano.
Peor aún que ha pasado con las chicas que he estado y a las cuales (solo 2) les he dicho: TE AMO, he sido sincero?, ha sido real? O solamente fue una tontería o una frase tonta cursi que salió de mi boca…
Como podré saber si es real… será cierto que nunca amé a nadie? Y nunca amaré a nadie?
Era la primavera del 2002, estaba en quinto año de secundaria y todos nos moríamos por saber que nos deparaba el futuro… estaba yo en todas las movidas de saber a quién llevar a la fiesta de promo, que chica era la más linda y escoger a la enamorada.
Había un profesor que tenía la fama de ser un sabelotodo y tener poderes psíquicos y el arte de poder leer las manos, cartas, poder contactar con muertos y tantas cosas más… todos se morían porque él les lea las manos, les lea las cartas, contacte a sus espíritus y les diga algo, las chicas hacían cola y sacaban buenas notas para ver si lo hacía en recompensa de una buena nota en filosofía. Siempre fui un tanto escéptico pero ante la insistencia de mis amigos y como veía que todos hacían eso decidí probar suerte.
Estaba a punto de entrar a entrenar y encontré al profe, le dije profe léame la mano! Asombrosamente aceptó, pero de sus labios salió una frase cruel: Tú no amas a nadie, solo te amas a ti y nunca vas a llegar a amar a nadie más…
Le dije porqué decía eso y me dijo que era mi naturaleza, que mi ego era tan grande que no iba permitirme amar a nadie más.
Años después hoy estando en el 2010, me pregunto si que lo que dijo es verdad, si me encuentro incapacitado de amar a alguien, si realmente nunca voy a amar a alguien o si solo fue una barrabasada de un viejo gruñón que dijo eso solo porque le pedí que me leyera la mano.
Peor aún que ha pasado con las chicas que he estado y a las cuales (solo 2) les he dicho: TE AMO, he sido sincero?, ha sido real? O solamente fue una tontería o una frase tonta cursi que salió de mi boca…
Como podré saber si es real… será cierto que nunca amé a nadie? Y nunca amaré a nadie?
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jueves, 28 de enero de 2010
Hoy me quedo en Lima por más que me lo pidan!
La semana se pasó volando, entre las cosas pendientes, las salidas a ver a Marianna, algunas llamadas de Mónica (sí increíble pero regresó y la invité a retirarse por la puerta trasera) y algunas conversaciones con algunos amigos.
Era ya el viernes y todos se disponían, como es costumbre a salir al sur, que te propone adrenalínicos, locos, desmesurados, derrochadores pero muy divertidos fines de semana, en los cuales puedes encontrar a la chica de tus sueños por una sola noche, por el resto del verano o de repente por algún tiempito más. La cosa fue que llegadas las 9 pm del viernes 22 de enero, comenzaron a llegar alertas a mi Nextel de diferentes amigos, todos me llamaban emocionados y requiriendo mi presencia en alguna discoteca en el sur. Para sorpresa de ellos mi, solo escucharon salir de mi boca un rotundo: NO.
Eran cerca de las 10 pm cuando llamó Marianna, me decía si iba a ir al Sur esa noche y le contesté que no tenía ánimo de hacer nada y que prefería quedarme en mi casa todo el fin de semana. Ella contestó que si deseaba podíamos ir al cine o algo. Le contesté que podría ser factible, raudamente contestó que pasaba por mi casa en 15 minutos ya que se encontraba cerca de allí.
20 minutos después, Marianna ya se encontraba en mi casa. Estaba arreglada como para salir a alguna discoteca o algo así, decidí cambiar mi ropa para no desentonar con ella, me esperó en la sala y conoció a mi madre, la cual estuvo gratamente sorprendida al verla y ver que tenían muchos temas de conversación en común, intereses y esas cosas de las cuales las mujeres suelen hablar.
Decidimos ir a Friday´s, llegamos al lugar luego de caminar unas cuantas cuadras ya que vivo cerca de allí. Durante la caminata conversamos sobre lo que había pasado en la semana en cuanto a trabajo, me contó sus problemas laborales así como yo los míos, decidimos cerrar la conversa en ese punto y comenzar a hablar sobre trivialidades que no signifiquen mucho esfuerzo.
Nos sentamos en la zona de fumadores, encendimos un cigarro y comenzamos a reírnos de cómo un vicio tan dañino nos había hecho conocernos, recordamos las llamadas siguientes, los encuentros y bla bla bla… ciertamente lo que comenzó a ser una amena conversación se convirtió en una situación realmente incómoda. Ella deslizó su mano sobre la mesa y la posó sobre la mía, me miró tiernamente y se sonrió. Ante esto le dije, Marianna no hay que forzar las cosas, deja que las cosas pasen… ( y pensar que Mónica unas semanas atrás usó la misma frase y hoy está llamando para recuperar el tiempo perdido). Marianna me miró furiosa, me preguntó si estaba jugando con ella o que pensaba yo.
- ¿Qué es lo que te pasa?
- Nada Marianna…
- ¿Estás jugando conmigo?
- No, disfruto mucho de tu compañía me pareces una chica linda, estas preocupada por mí, le caes bien a mi vieja, qué más puedo pedir.
- Entonces ¿por qué me evades?
Estúpidamente llegué a decir
- No estoy preparado para una relación y en este momento no deseo una relación contigo. Recién nos conocemos y es necesario conocer mucho más a la persona que puede ser tu pareja.
- Estas considerando la posibilidad de estar juntos.
- Sí, es una posibilidad Marianna, pero no quiero que te aferres a ella, no sé qué es lo que puede pasar mañana, pasado, no sé si estaré vivo realmente.
- Eres un tonto, no sabes que quieres, yo no voy a estar siempre allí.
- Lo sé Marianna, eres una chica linda, eres inteligente, graciosa, eres la chica perfecta pero no quiero una relación ahora.
Se quedó callada se paró y fue al baño, prendí otro cigarro y me pedí una cerveza, cuando llegó Marianna, su maquillaje estaba corrido y me sentía mal por eso. Le tomé la mano sobre la mesa, me dirigía hacia su rostro y la besé en la frente. Se puso a temblar literalmente y sus manos comenzaron a sudarle. Me preguntó qué es lo que era eso y le dije: suelo ser un tonto, pero no quiero serlo contigo. Me miró como queriendo saber más de lo que hablaba y la complací.
Le dije que no estaba seguro de que es lo que sentía por ella, que había una gran atracción física pero que no quería fregarla con eso, que de seguro era un tonto y de repente me podía arrepentir. Y que uno de los grandes motivos por los cuales no estaba seguro es que no tenía planeado tener algo con alguien este verano. No quiero nada formal, las noches de discoteca y todo lo que buscaba era solo algo pasajero, como quien pasa el tiempo… La cara de espanto de Marianna iba tomando forma, se paró, se dirigió hacia la salida y desapareció.
Me fui a mi cama, al día siguiente Marianna no llamó, me encontraba medio atontado aún y entraron varias llamadas y mensajes de texto al celular… sin embargo solo contesté con un rotundo NO!no me muevo de Lima, por más que me lo pidan...
Era ya el viernes y todos se disponían, como es costumbre a salir al sur, que te propone adrenalínicos, locos, desmesurados, derrochadores pero muy divertidos fines de semana, en los cuales puedes encontrar a la chica de tus sueños por una sola noche, por el resto del verano o de repente por algún tiempito más. La cosa fue que llegadas las 9 pm del viernes 22 de enero, comenzaron a llegar alertas a mi Nextel de diferentes amigos, todos me llamaban emocionados y requiriendo mi presencia en alguna discoteca en el sur. Para sorpresa de ellos mi, solo escucharon salir de mi boca un rotundo: NO.
Eran cerca de las 10 pm cuando llamó Marianna, me decía si iba a ir al Sur esa noche y le contesté que no tenía ánimo de hacer nada y que prefería quedarme en mi casa todo el fin de semana. Ella contestó que si deseaba podíamos ir al cine o algo. Le contesté que podría ser factible, raudamente contestó que pasaba por mi casa en 15 minutos ya que se encontraba cerca de allí.
20 minutos después, Marianna ya se encontraba en mi casa. Estaba arreglada como para salir a alguna discoteca o algo así, decidí cambiar mi ropa para no desentonar con ella, me esperó en la sala y conoció a mi madre, la cual estuvo gratamente sorprendida al verla y ver que tenían muchos temas de conversación en común, intereses y esas cosas de las cuales las mujeres suelen hablar.
Decidimos ir a Friday´s, llegamos al lugar luego de caminar unas cuantas cuadras ya que vivo cerca de allí. Durante la caminata conversamos sobre lo que había pasado en la semana en cuanto a trabajo, me contó sus problemas laborales así como yo los míos, decidimos cerrar la conversa en ese punto y comenzar a hablar sobre trivialidades que no signifiquen mucho esfuerzo.
Nos sentamos en la zona de fumadores, encendimos un cigarro y comenzamos a reírnos de cómo un vicio tan dañino nos había hecho conocernos, recordamos las llamadas siguientes, los encuentros y bla bla bla… ciertamente lo que comenzó a ser una amena conversación se convirtió en una situación realmente incómoda. Ella deslizó su mano sobre la mesa y la posó sobre la mía, me miró tiernamente y se sonrió. Ante esto le dije, Marianna no hay que forzar las cosas, deja que las cosas pasen… ( y pensar que Mónica unas semanas atrás usó la misma frase y hoy está llamando para recuperar el tiempo perdido). Marianna me miró furiosa, me preguntó si estaba jugando con ella o que pensaba yo.
- ¿Qué es lo que te pasa?
- Nada Marianna…
- ¿Estás jugando conmigo?
- No, disfruto mucho de tu compañía me pareces una chica linda, estas preocupada por mí, le caes bien a mi vieja, qué más puedo pedir.
- Entonces ¿por qué me evades?
Estúpidamente llegué a decir
- No estoy preparado para una relación y en este momento no deseo una relación contigo. Recién nos conocemos y es necesario conocer mucho más a la persona que puede ser tu pareja.
- Estas considerando la posibilidad de estar juntos.
- Sí, es una posibilidad Marianna, pero no quiero que te aferres a ella, no sé qué es lo que puede pasar mañana, pasado, no sé si estaré vivo realmente.
- Eres un tonto, no sabes que quieres, yo no voy a estar siempre allí.
- Lo sé Marianna, eres una chica linda, eres inteligente, graciosa, eres la chica perfecta pero no quiero una relación ahora.
Se quedó callada se paró y fue al baño, prendí otro cigarro y me pedí una cerveza, cuando llegó Marianna, su maquillaje estaba corrido y me sentía mal por eso. Le tomé la mano sobre la mesa, me dirigía hacia su rostro y la besé en la frente. Se puso a temblar literalmente y sus manos comenzaron a sudarle. Me preguntó qué es lo que era eso y le dije: suelo ser un tonto, pero no quiero serlo contigo. Me miró como queriendo saber más de lo que hablaba y la complací.
Le dije que no estaba seguro de que es lo que sentía por ella, que había una gran atracción física pero que no quería fregarla con eso, que de seguro era un tonto y de repente me podía arrepentir. Y que uno de los grandes motivos por los cuales no estaba seguro es que no tenía planeado tener algo con alguien este verano. No quiero nada formal, las noches de discoteca y todo lo que buscaba era solo algo pasajero, como quien pasa el tiempo… La cara de espanto de Marianna iba tomando forma, se paró, se dirigió hacia la salida y desapareció.
Me fui a mi cama, al día siguiente Marianna no llamó, me encontraba medio atontado aún y entraron varias llamadas y mensajes de texto al celular… sin embargo solo contesté con un rotundo NO!no me muevo de Lima, por más que me lo pidan...
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