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sábado, 16 de enero de 2010

Briss! Crónica de una amistad a prueba de viento.

Las cosas con Marianna han seguido igual, nos seguimos viendo. De Mónica no sé nada, de Karla no mucho. Hemos pasado gratos momentos con Marianna no obstante este sábado 16 de enero, decidí quedarme en Lima. El viernes por la noche fui víctima del insomnio y me reencontré con una amiga a la que no veía hace ya casi un año.

"Dicen que el amor y la amistad son como el fuego y la distancia como el viento. Si el fuego es fuerte el viento lo aviva; si el fuego es débil, el viento lo apaga." Esta célebre frase nació en el 2002, año en el cual estaba enamorado y mis padres me mandaban a Lima a estudiar, un tío cercano me la contó y vaya que tenía razón, a los 10 días de haberme ido mi enamorada de ese entonces me rompió y se fue con otro.

Bueno, la historia con Briss ha sido un tanto complicada, intentamos salir hace 6 años pero no funcionó, no obstante estoy seguro que ambos marcamos nuestras vidas y nos hemos convertido en esos amigos a los que no ves mucho, pero siempre, siempre sabes que van a estar allí.
Briss tiene una relación larga, formal y con futuro, pasan por momentos un tanto complicados pero en fin… la cosa es que nos encontramos, yo tenía que trabajar este fin de semana y quedamos en vernos luego de mis reuniones de trabajo. Para variar llego tarde, aunque no tan tarde como siempre lo hace. Conversamos largo y tendido, contándonos nuestros problemas y elaborando teorías del porqué pasan las cosas y del por qué no. Las conversaciones son profundas aunque no lo parezcan, pasamos varias horas juntos. Conversamos, reímos, nos pusimos tristes, pero como siempre, creímos encontrar ciertas respuestas.
Lo raro y admirable en esto es que he logrado cumplir una promesa insignificante para con ella, ya van 6 años para cumplir 7 y aun sigo manteniendo aquel sobrenombre que ella me puso. Es increíble cómo puedes mantener una promesa por tan largo tiempo con alguien sobre algo irrelevante y cómo no puedo mantener conmigo una promesa sobre cosas que van a favor de mi salud.
Las cosas con Briss son mágicas, me siento completamente libre con su compañía, dicen que existen distintos tipos de almas gemelas. Existen las almas gemelas con las que te casas y vives feliz y existen las almas gemelas con las cuales nunca te vas a casar pero siempre, siempre vas a contar con ellas (tu alma gemela) para toda decisión trascendente e intrascendente en tu vida. Briss es el segundo tipo de alma gemela. Nunca he conservado también una relación tan distante… me gustaría conseguir una alma gemela como Briss, alguien que sea tan simple de tratar y tan compleja de entender, pero finalmente estas 100% seguro que la vas a terminar entendiendo.

Briss es la única que sabe quién soy, es la única que cómplice que tengo y es la amiga más leal que la vida me ha podido regalar.
La amistad es un regalo invalorable que te da la vida, está más allá de cualquier agarre, tire, plan o lo que “shit” sea. Este post se lo dedico a ella, a sus ángeles, sus cartas, sus frases sin sentido, su buen humor y sus eternos “sospechosos”.

Y se llama Marianna…

El día miércoles salimos con Marianna, fuimos al cine, vimos una buena pela y tomamos café… me comentó que estaba hace seis meses sola, que ella había terminado con su enamorado porque este quería algo serio (matrimonio) y ella le rehuía a esos temas.
Conversamos sobre preferencias, le gusta el café expreso, como ensaladas nada más y siempre está enterada de temas políticos. Las conversaciones que hemos tenido a lo largo de la semana son profundas en cuanto a contenido, no hemos tocado ningún tema de atracción física ni nada, luego de lo sucedido con Mónica prefiero evadir todo ese tipo de temas. Llegó el fin de semana 8 de enero, decidimos ir al sur para variar, tiene auto así que me jaló y me quedé en su casa de playa. Conocí a sus padres, a sus hermanos, primos, tíos, etc. Les caí muy bien. Cenamos el sábado con su familia, su padre está muy interesado en lo que hago y en lo que no… Su madre me trata muy bien y en las noches de discoteca, pasaba dejándola en su casa y me iba a dormir a la casa de algún amigo. Insisten en que tienen espacio y que puedo quedarme a dormir allí, pero aún es muy pronto. A Marianna le gustan los autos, los deportes de aventura y compartimos muchos intereses en común, pasamos las tardes jugando cartas, comiendo helados y montando cuatrimotos. En las noches salimos a discotecas, bailamos mucho y todo es igual siempre, la paso dejando en su casa y yo me voy a dormir a la casa de algún amigo.

Las Noches después de año Nuevo!

Este año nuevo, fue distinto, no fue la juerga de año nuevo, ni mucho menos una cena intima, me sentía renovado y que las cosas tenían que seguir siendo así.
Luego de estar en aquel campamento, salí del letargo en el cual me encontraba y decidí salir al sur, bajé hasta Asia. Me encontré con muchos amigos y amigas, las faldas y los shorts son cada año más pequeños. Las Chicas más bronceadas y más alocadas. Fuimos a una discoteca, bailamos, tomamos y me divertí. Con cierta apatía veía el vaivén de las chicas, el contornear de sus cuerpos sudados y mesclados con el olor a cigarro, alcohol y perfume. Brillosos labios carnosos, desfilaban frente a mí. Parpados sombreados, mejillas llenas de rubor y olor a loción rehidratante… mezcla interesante de olores, colores y sombras provocadas por los distintos tipos de peinado y cabelleras de las chicas.
Las cosas no eran lo mismo, este año tenía que ser todo distinto… ver los cuerpos bronceados caminando a mi alrededor, lógicamente hacían que las “hormonas” se alboroten… me mojé la cabeza con agua fría y luego de muchos intentos logré enfocarme en la conversación que llevábamos con mis amigos.
Pasaron varios tragos por mi mano, varios cigarros y la noche fue cómplice con un leve rocío de una fiesta desenfrenada, había salido a contestar una llamada, me encontraba en pleno boulevard, los tragos ya surtían efecto. Vi una rubia impresionante acercarse a mí, me preguntó si tenía fuego. Un tanto lanza solo atiné a decirle: “por ti hago fuego con dos piedritas”. Me miró y se sonrió. Prendió su cigarro y conversamos. Me dijo que se llamaba Marianna, tenía 24 años, se dedicaba a estudiar en la misma universidad que yo y estaba por terminar la carrera de administración hotelera. Me preguntó que hacía solo y le comenté que estaba con unos amigos pero que había salido a contestar una llamada. Me dijo que había perdido a sus amigas y si le podía prestar mi “cel” para timbrar a sus amigas y de esta forma reunirse con ellas. Accedí, ella hizo unas llamadas y al final agarro y me puso su número en mi directorio. Me dio un beso coqueto en la mejilla y se alejó.
Horas más tarde me llamó a mi “cel”, me dijo que estaba en una casa con sus amigas y que quería que vaya; ni tonto ni perezoso fui. Llegué con mi amigo Héctor a la casa que nos avisaron, entramos, vi a Marianna y me acerqué a ella, me invitó una cerveza y conversamos. Me dijo que quería caminar por la playa así que nos dirigimos a la orilla de mar.
Conversamos un poco de lo que hacía, me comentó que trabajaba en una firma hotelera, que tenía muchos proyectos, aparentemente no es “hueca” y podemos tener una conversación ágil y sincera. Nos sentamos en la arena, tomamos unas cervezas más y me dijo que se iba a descanzar.
Al día siguiente, nos volvimos a ver, almorzamos y quedamos para salir en Lima a cenar o ver una “pela”.
Moraleja: Unas van otras vienen…

Feliz Año Nuevo

Finalmente llegó el 30 de dic. Y no tenía ni un plan armado, la angustia se denotaba en mi rostro. Mónica iba a pasar año nuevo con su grupo de amigos y amigas, en los cuales estaba incluido su ex enamorado. Yo me encontraba sin ningún plan. Recurrí a un grupo de viejas amistades y tuvieron la amabilidad de incluirme en sus planes.
Decidimos ir al sur, pero esta vez de campamento, cargamos el auto de mi amigo y enrumbamos. Llegamos al destino planeado y grande fue mi sorpresa al ver que nos encontrábamos cerca de Asia, en el Pueblo de Rosario de Asia y que íbamos a acampar en el jardín de un hotel…
En fin, comenzaron los preparativos, todos en pareja y yo no…
Llegaron las 00 horas del 1 de enero y del 2010 comí mis doce uvas pedí mis deseos. Brindamos con Champagne, los respectivos abrazos, llamadas y etc.
Me senté frente a la fogata, vi pasar el año 2009 ante mis ojos. Comparé como el año nuevo pasado la pasé con Karla y como este año la paso solo. En fin … me decidí a cambiar mi vida, a tener nuevos objetivos y tantas cosas más… llamé a Mónica (aún no me doy por vencido) no entró la llamada así que le mandé unos mensajes.
Caminé hacia al mar con una botella de champagne en la mano, una cajetilla de cigarros y mi encendedor. Me senté en la orilla del mar, escuché las olas y pensé solo pensé… me embriagué con tres botellas de Champagne, regresé a la fogata, tome no sé cuantos vasos de wisky, me sentí contento y me quedé dormido.

El regreso a casa

Llegó la hora de despedirme de los amigos y volver a mi Lima caótica, desordenada y vertiginosa.
Llamé a Mónica, nos vimos al día siguiente. Me comentó que se había encontrado con su ex enamorado y que había pasado algo, sin lugar a dudas me jodió demasiado. No pude decirle nada, yo había hecho lo mismo. Si bien no había sido con mi relación más reciente, había ido al Norte y había estado con mi ex y durante todo el tiempo que venimos saliendo también he estado saliendo con otras chicas más.
Las cosas con Mónica no iban tan bien, me confesó que había sido un tanto agresivo y que si en algún momento ella había dicho que tenía cierta oportunidad ahora no, solo podía verme como un amigo, que habían pasado ciertas cosas en esos días que estaba de viaje, se había encontrado su ex y que le había movido el piso. Me sentí como una basura pero ni modo.
Decidimos seguir siendo amigos… y es así como seguimos comunicándonos. El año nuevo no lo pasé con ella.

Navidad…

Este año, fue un tanto extraño. En mi lista de regalos faltaba algo… faltaba ese detalle de ingresar sendas horas en centros comerciales, buscar el regalo que yo considero perfecto para mi enamorada…
Este año, solo me dediqué a ver juguetes. Desde luego que le regalé algo a Mónica y comprendí que no le gustó… bueno en fin para que entrar en detalles.
Resulta que mi familia decidió viajar al norte para pasar navidad, viajamos a la casa de los abuelos y nos reunimos con el resto de la familia. El viaje fue agotador, manejar cerca 10 horas con un sol abrasador sobre la cabeza no es algo que me anime mucho, no obstante después de varios años iba a pasar navidad con mi familia, así que había que realizar este sacrificio.
Llegamos a la casa de los abuelos el mismo 24, prepararon la cena y yo decidí salir a dar una vuelta, me encontré con amigos de la infancia, adolescencia… amigos que me acompañaron a hacer “pendejada y media”, amigos que siempre me apoyaban para “llevarme” a alguna incauta o como quieran llamarla. Quedamos en reunirnos el 25, el 26 y el 27.
Luego de haber celebrado la navidad en familia, salí con ellos el 25 llamé a la “incondicional”, aquella chica que cada vez que iba a casa, estaba dispuesta a salir conmigo. Llamé a Maria Alejandra, contestó con cierta emoción le dije que pasaba por ella. Media hora después me encontraba conversando Mariale, riéndonos de todas las anécdotas que habíamos pasado juntos, de las conversas, los puchos, las chelas, los momentos compartidos.
No nos veíamos como hace cuatro años, ella estaba muy parecida, habría estado igualita sino se hubiese oscurecido el cabello. Ella me dijo que había subido de peso, sin embargo se me seguía viendo bien. Entramos a la fiesta, bailamos, tomamos, fumamos unos cigarrillos y llegó lo inevitable. Estábamos sentados y la mire fijamente, me acerqué a ella y nos besamos. Me sentí como si hubiese retornado a la adolescencia.
La noche siguió su curso, fui a dejar a Mariale a su casa y regresé a la casa de los abuelos con una gran sonrisa.

El “regreso” Mónica

Luego de haber tenido tan mañana faena con Criss y haber descansado todo el domingo, el Lunes recibí una llamada de Mónica, me comentó que nos podíamos ver para almorzar. No sé porque accedí.
Eran 12.45pm cuando llegué a su oficina, prendí un cigarrillo y me dediqué a pensar en el fin de semana, las cosas que pasaron con Criss y en tantas cosas más.
A la 01.00pm entró una alerta de Mónica, me dirigí hacia ella con un sentimiento de culpa, decidimos que íbamos a almorzar a unas cuadras de su oficina. Llegamos al restaurante, ordenamos el almuerzo y comenzamos a conversar.
Pasamos conversando cosas sin sentido, nada profundo, cosas vanas más que nada. Mónica recién sale de una relación al igual que yo, así que conversamos mucho sobre eso. Comentó cuan descuidado había sido con ella, le besé la mano y ella reaccionó de una forma inesperada, solo atinó a sonrojarse.
No entiendo realmente la actitud de Mónica, realmente creo que el luto después de una relación muchas personas la toman como una tendencia religiosa, un deber sacramental que solo sirve para alejarse del verdadero mundo y pensar que algún día las cosas van a ser distintas. Creo que el “luto relacional”, no viene a ser nada más que un escudo a no querer vivir, relaciones nuevas, experiencias nuevas y vincularte sentimentalmente con alguien más. Mónica me recordó que debíamos ir paso a paso, hasta cuándo me pregunté yo.
Hay cosas que nunca entenderé de las mujeres, supuestamente Mónica se encuentra interesada en mí, no obstante no sé cuan cierto es esto, no sé si realmente está interesada en mi o si simplemente me está usando, creo que el tiempo lo dictaminará. Espero que cuando esto suceda, no sea demasiado tarde y yo ya esté con otra o lo peor que haya desperdiciado todo mi verano en un “elefante blanco”.
Bueno seguimos conversando de cosas vanas con ella, terminamos de almorzar y emprendimos el camino rumbo a su trabajo (eso de estar sin auto me está costando mucho, creo que necesito un auto temporal). Agradecí su compañía a la hora de almuerzo, nos despedimos casi volando y nada más.
Horas más tarde, la llamé, había algo en mí que me empujaba a verla, agarré el nextel y la llamé. Pregunté si deseaba que la pasara recogiendo a la hora de salida, contestó que sí. Cerré todos los programas que andaban corriendo en mi máquina, y puse una ventana en blanco, comencé a dibujar, escribir tonterías y pensar. Llegaron las 5.45pm, hora de ir por Mónica, me dijo que no íbamos a poder pasar tiempo después ya que tenía muchas cosas que hacer en su casa. Acepté solo recogerla y llevarla a su casa. Después de muchos intentos conseguimos un taxi, subimos, en ese momento decidió cancelar todas las cosas que tenía que hacer para quedarse conmigo, me sentía alagado.